Las hadas del hardware y la computación
Entender un ordenador es mucho más intuitivo si lo comparamos con el cuerpo humano: tiene un cerebro que procesa, un corazón que distribuye la energía y memorias que almacenan recuerdos.
Aquí, las participantes perdieron el miedo a los componentes físicos explorando una placa base real. Tuvieron la oportunidad de colocar sus piezas y seguir el viaje exacto que hacen los datos desde que pulsamos una tecla hasta que el resultado aparece en la pantalla.
La luz y los racks
Internet no es una nube abstracta e intangible. En este taller, las chicas descubrieron que la red es, en realidad, luz viajando por cables del grosor de un cabello hasta llegar a enormes armarios llenos de ordenadores.
A través de la experimentación, proyectaron arcoíris con prismas, "cortaron" conexiones tapando colores con los dedos y montaron su propia maqueta de rack para entender, de forma tangible, qué sucede físicamente cuando le damos a enviar.
Misión invisible: el viaje por las 7 capas
Cuando le das al botón de reproducir a un vídeo, ese archivo hace un recorrido de ingeniería fascinante antes de llegar a ti.
En este espacio, las chicas asumieron el rol de auténticas ingenieras de red, apilando ellas mismas las capas del modelo OSI.
Además, se pusieron en la piel de un fotón viajando a toda velocidad por la fibra óptica bajo el océano, interiorizando las infraestructuras que mantienen nuestro mundo comunicado.
Astronautas por un día: desafiando la gravedad
La inspiración espacial de la jornada nos la trajo Lucía Torres, una malagueña de 17 años que fue seleccionada entre casi 400 aspirantes por la Agencia Espacial Española.
Lucía les relató en primera persona su experiencia volando sin gravedad y lo que significó compartir aventura con referentes como la astronauta Sara García Alonso.
Ver a una chica de una edad tan cercana relatar cómo es atreverse a ir más lejos fue pura inspiración.
Un manual lleno de referentes reales
Cerramos esta 7ª edición con unas valoraciones inmejorables y el corazón lleno. Nada de esto habría sido posible sin el equipazo de ingenieras de Google Madrid por su implicación con los talleres, ni sin la inspiración de Lucía, que nos enseñó a mirar al espacio sin complejos. Pero, sobre todo, este éxito es gracias a nuestro increíble equipo de monitoras y voluntarias, que estuvieron al pie del cañón en cada grupo, guiando, apoyando y contagiando su entusiasmo para que todo fuese a la perfección.
Como broche de oro, cada asistente se llevó a casa nuestro libro ‘Damos con la tecla’. Ver a las chicas genuinamente emocionadas por conseguir las firmas de referentes reales como Ángela Dini, Ana Vasco y Marta Barrios (de Securiters) nos confirma lo que ya sabíamos: que cuando creamos espacios seguros, la red de apoyo del mañana se empieza a construir hoy.
¡Gracias a todas por hacerlo posible!
Te dejamos las fotos del evento: