Una tarde de aprendizaje sin miedos
La ciberseguridad impone mucho cuando la miras desde la barrera. Aunque ya teníamos claro que los obstáculos están para romperlos, experimentar en directo la naturalidad con la que Raquel Gálvez nos acercó esta disciplina en nuestro reciente Taller YWT – BURP SUITE fue, sencillamente, una gozada.
La jornada resultó ser una experiencia fantástica. Disfrutamos de un ambiente súper cercano e íntimo, perfecto para exprimir al máximo la sesión. Ver la sala con compañeras dispuestas a trastear, interceptar peticiones y perderle el respeto a las herramientas de auditoría nos sigue llenando de energía y orgullo, sin importar cuántos eventos organicemos.
Burp Suite como aliado para tus primeros pasos en pentesting
Durante la sesión, Raquel nos guió a través de las funcionalidades más críticas de esta indispensable herramienta. Nos explicó, paso a paso, cómo utilizar el Proxy para modificar datos en tránsito y el Repeater para analizar solicitudes web. Fue revelador descubrir de manera tan clara cómo es el flujo de trabajo real de un ataque controlado y cómo podemos empezar a automatizar ciertas pruebas básicas.
Pero la formación no se quedó solo en los clics. Nos desgranó de forma súper transparente las diferencias entre la versión Community y la Professional, dándonos las claves para saber cuándo merece la pena rascarse el bolsillo y cómo sacar un rendimiento brutal a la opción gratuita.
El gran RETO: Hackear el síndrome de la impostora
Sí, hay un RETO. Y lo escribimos con mayúsculas porque es una barrera invisible que nos afecta a muchas: el miedo a "romper" cosas, a equivocarnos o a sentir que la ciberseguridad nos viene grande.
Raquel desmontó ese mito desde el minuto uno. Nos demostró que el pentesting no es magia negra ni algo reservado para los hackers de las películas, sino que es cuestión de entender la base, tener metodología y, sobre todo, atreverse a trastear. Para quienes veían Burp Suite como un muro lleno de botones incomprensibles, la sesión fue un auténtico respiro. Nos quedó clarísimo que no hace falta saberlo todo de golpe para empezar a aportar valor.
La comunidad es nuestro mejor cortafuegos
Para nosotras, tener a una referente como Raquel compartiendo sus conocimientos fue súper inspirador, pero lo que realmente hace mágicos estos encuentros es lo que ocurre cuando levantamos la vista de la pantalla. Compartir el rato de la merienda, debatir durante el descanso sobre nuestros bloqueos técnicos y darnos cuenta de que no estamos solas frente al teclado.
Las asistentes salieron del taller con la tranquilidad de entender mucho mejor nuestro entorno de trabajo y con la motivación lista para seguir practicando de forma eficiente. Necesitamos a más compañeras atreviéndose con los perfiles más técnicos.
Te dejamos las fotos del evento: